El arte de Jill Greenberg
La fotografía es arte y también comunicación, eso está claro.
Siempre me interesó, y el otro día buscando y rebuscando por Internet descubrí la obra de un tal Jill Greenberg. Hasta entonces no había escuchado ni siquiera su nombre y me llamó mucho la atención, y es que su obra tenía un valor expresivo enorme.

Este fotógrafo canadiense es conocido por sus originales retratos, además de por haber trabajado para Sony Pictures, Polaroid, Disney o Fox, (entre muchos otros), y se hace llamar “el manipulador” (el nombrecito no es que diga mucho a su favor).
Greenberg sabe congelar el momento, sus fotografías son mucho más que una simple imagen, son una historia que nosotros mismo podemos llegar a componer.
Y creo que con tan solo ver una obra de este autor queda claro lo que quiero decir.
En la galería Paul Kopeikin, de Los Angeles, Jill expuso un grupo de fotografías que causó una gran polémica: en la imágenes se mostraba a un grupo de bebés de entre 2 y 3 años llorando. Muchos consideran que Jill sobrepasó los límites haciendo sufrir a estos bebés.
¿La técnica usada? Hacer llorar a estos niños fue tan fácil como mostrarles un caramelo, arrebatándoselo al instante.

Son muchos los que consideran que esto no llega a lo que se podría considerar arte, pero lo que está claro es que la polémica está servida, y que Greenberg no deja indiferente a nadie. Y aunque no esté en absoluto de acuerdo con la técnica utilizada, admito que las obras de Greenberg me han encantado.
Un saludo.









Laura dijo
Hola Ana,
ni idea tenía yo de la existencia de este artista,
me parece muy llamativa esa forma de captar instantes: la técnica del caramelo desde luego no se me habría ocurrido en la vida..
en cuanto a si es arte o no, para mí sí, dejando aparte la polémica que esta suscita...y comunica de verdad, sin duda alguna.
Un saludo.
8 Marzo 2008 | 09:48