Como bien decía el líder del ya desaparecido grupo The Verve, Richard Ashcroft, “music is power”.

Gracias a la música nos emocionamos, ayudamos, aprendemos, nos entristecemos, nos comunicamos...

La música mueve masas, y puede servir como instrumento para concienciar a la sociedad.

El Live8, un conjunto de conciertos realizados en diferentes países del mundo impulsado por la organización Make Poverty History, es un ejemplo ilustrativo del poder de la música.

El fin que se perseguía era el de duplicar la ayuda, condonar la deuda y aprobar unas leyes comerciales justas, erradicando así la pobreza.

Quizás fue un minúsculo grano de arena para la consecución de dicho fin, pero no puedo negar lo impresionante que me parece el hecho de que millones de personas en el mundo sintieran, de manera simultánea, las mismas emociones gracias a la música.

Os dejo aquí unas de las actuaciones de dicho concierto:

Como ya dije antes, poco o nada ha cambiado desde la celebración de estos conciertos a escala mundial, pero al menos han contribuido a recordarnos que el cambio es posible, y que está en manos de todos.

La música ha aportado una pequeña ayuda pero, en definitiva, la decisión final para solucionar el problema recae sobre los líderes mundiales. Ante esto son las grandes concentraciones de gente las que pueden ejercer presión sobre aquellos que tienen la última palabra.

Un saludo y hasta la próxima.